Aquí puedes encontrar lo que tengo, lo que pienso y lo que soy. Es mi pequeño desastre y tú, desde este instante, tienes la oportunidad de rebuscar en él. Tu opinión es la que más me interesa, así que déjame oírla. Todos los textos de este blog me pertenecen, así que sé original y hazlo mejor que yo.
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Carteros que se perdieron

miércoles, 24 de abril de 2013

Las etiquetas, para la ropa.

40, 45, 50..."Para, por favor" ruega a gritos en su mente. Aquella maldita báscula parecía reírse de ella cada vez que sus pies se atrevían a tocarla. Después de todo, no era la única. ¿Por qué sino se habría obsesionado durante los últimos dos meses con el número de calorías que entraban en su cuerpo? Con cada bocado de su plato, una risa despiadada o un insulto tan repetido que parecía un eco le hacían recordar que ese sabor glorioso sólo la hacía retroceder. Retroceder en su camino a las clavículas marcadas y las costillas a flor de piel. Retroceder en su camino a mirarse en el espejo y verse perfecta. Retroceder en su camino a que nunca más escuchara hablar de ella a alguien con un "¿ésa? ésa es una gorda". Una sonrisa y millones de excusas bastaban para que la dejaran tranquila, y es que, ¿quién se había preocupado alguna vez por esa chica con unos cuantos kilos de más? Sus padres estaban demasiado preocupados con sus problemas económicos como para preguntarse si su hija tendría alguna adicción que puediera incluso llegar a matarla. Sus amigos, quién sabe, quizás siempre han sido los primeros en definirla de aquella manera tan superficial. "Para, por favor", susurra en voz baja a los números que avanzan a sus pies. Ha perdido 16 kilos. Pero no es suficiente. Nunca es ni será suficiente. Ansía demasiado que sus huesos se adivinen sin necesidad de radiografías, como para advertir que cada día es más débil. Pero qué más da, ¿no? Sólo es una chica gorda que no cumple con el ideal de belleza del siglo XXI. Qué más da.

Miedo. Cualquier día teme que se descubra el secreto que tiene más guardado que las pirámides de Egipto sus tesoros. "No hagas eso, lo van a notar". "No digas eso, lo sabrán". Mensajes que se envía a sí mismo incontables veces al día, llegando a límites ilógicos. Paranoico. La sociedad lo ha vuelto paranoico. Los que le rodean. Él sólo desea poder hablar de cómo se ha enamorado de la misma forma y con la misma franqueza a como lo hace todo el mundo. Contar que le vio, allí sentado, ausente del mundo y con aquellos vaqueros, y sintió toneladas de fuegos artificiales explotando en su interior. Y, que minutos más tarde, cuando vio que se le acercaba una chica y le daba un beso en la mejilla (quizás demasiado cercano a los labios) se le vino el mundo encima. Aunque aquello no fue lo que le destrozó. En aquel instante un chico que pasaba lo vio mirándoles, y farfulló: "Eh, maricón, ¿es que acaso tú también quieres un besito?". Acto seguido simuló lanzarle uno de ellos al aire, para después añadir: "Más quisieras". El chico de los vaqueros se rió a carcajadas con él. Se martirizó por milésima vez en su vida por ser así. Por preferir esos vaqueros a un escote ajustado. Porque simplemente un día se levantó y lo supo. Se lamentó por ser quién era. Pero qué más da, ¿no? Sólo es un chico gay que no va a poder cumplir con las tradiciones de lo que se supone que es una pareja perfecta.

La inseguridad es algo constante en cada uno de sus movimientos, pero sobre todo se hace patente en cada palabra que sale de su boca. "Soy fuerte",  se intenta convencer una y otra vez, pero de nada sirve si a la mínima que falla toda la culpa cae sobre sus hombros. Ve a los demás y envidia la confianza que tienen en ellos mismos, y se pregunta cuándo la conseguirá ella. No es justo que ella tenga que sentir nudos por todo el cuerpo sólo por miedo al juicio de los demás. Quiere sentirse libre, quiere sonreír, quiere ser feliz. Quiere no tener que dar explicaciones. Quiere dejar de mandarse mensajes de ánimo, quiere que no le hagan falta. Quiere ser fuerte...Quiere tantas cosas. Pero ninguna la consigue. Pero qué más da, ¿no? Sólo es una chica tímida e insegura, a la que suelen llamar friki o pringada, que no cumple con la personalidad estándar.

Gorda. Gay. Pringada. Nombres, que carecen de sentido a mi manera de ver. Son personas. ¿Por qué integrarlas en ningún grupo o clasificación? Hemos insistido durante siglos en que no se nos trate como a números, pero somos los primeros en hacerlo. Y es que qué rápido se sacan los defectos, y cuánto cuesta reconocer las virtudes.

Piensa, antes de opinar. No sabes nada de la otra persona, a no ser que te dejes de fijar en su apariencia, para fijarte en su interior.

Estereotipos, ideales, tradiciones. Quizá sólo sean nombres más bonitos que llamar a lo que hace (y hacemos) hoy en día la sociedad. Para no llamarlo directamente basura.











14 comentarios:

  1. Las etiquetas duelen más que nada en este mundo. Gorda, fea, friki, anoréxica, emo, gay... a la gente parece que no le cuesta nada pronunciar esas palabras, pero no saben el peso que tienen, lo difícil que es tener que escucharlas. Y por desgracia se ponen muy fácilmente, y una vez puestas eres incapaz de quitarlas. Creen que sus bromas siguen haciendo gracia ¿pero hasta que punto? El problema es esta enfermiza sociedad.
    Un texto para reflexionar y muy profundo. Un beso

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  2. Ais Daw, me ha encantado y supongo que no hace falta que te diga la razón que tienes, ¿no?
    Me ha encantado que juntaras varias historias de gente tan diferente, pero con un mal común, las opiniones de los demás. Aunque las opiniones de los demás no son todo, no son sino lo que queremos hacer de ellas.
    Te espero por mi blog, preciosa.

    Un beso,
    Ana.

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  3. Joder Daw, joder.
    No hubieras podido definir mejor el mundo de estereotipos en el que vivimos, los "motes" por el físico.
    Al fin y al cabo, somos muchos los que nos miramos en el espejo y no nos sentimos a gusto, en ocasiones (En la mayoría de ocasiones) Provocado por la sociedad.

    En fin, ¿Qué mierdas tendrán que opinar los demás? ¿Que derecho tienen de hacer daño con el uso de la palabra?

    Te adora,
    Mir.

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  4. A la gente le cuesta muy poco etiquetarte nada más "conocerte" y se cree capaz de juzgar todo lo que haces, o dices. O sin ni siquiera conocerte ya te tachan de algo. Yo siempre me pregunto si es que esa gente no se mira a un espejo alguna vez antes de criticar a alguien. Supongo que no, o tal vez sí pero son tan hipócritas que para intentar olvidar sus problemas se meten con los demás, realmente no lo sé, solo sé que yo sufro esto en propia carne y no sabes lo que se puede llegar a sentir cuando te dicen algo, porque por mucho que no quieras al final te acaba afectando.

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  5. ¿Y qué digo yo ahora?

    Sabes que tienes la razón como para que venga nadie a dártela.
    También sabes que desde dentro las cosas son difíciles, no hace falta que nadie te lo discuta.
    Sabes cómo hablar y cómo tratar ciertos temas.
    Sabes crear a los personajes perfectos.

    Sabes,
    que te adora,
    S.

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  6. OH DIOS DAW. TE ADORO, TE ADORO, TE ADORO Y TE VUELVO A ADORAR. QUÉ PUTO TEXTACO ME HAS PLANTADO AQUÍ PARA QUE YO ALUCINE CONTIGO. MÁS QUE ANTES.
    Vale, me calmo.
    Lo has clavado, con todo, con este mundo, este mundo que se va a la mierda. Y yo no habría encontrado mejores palabras, nadie lo habría hecho.
    Y en serio, esto debería verlo más gente. Eres fantástica.
    Un abrazo,
    Lau.

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  7. Qué maravilla de entrada. El corazón encogido, en serio. Ha sido maravillosa desde principio a fin. Quizá destacaría los primeros dos casos, porque el párrafo ha sido más amplio, y has profundizado más. Ay... Yo llevaba tiempo queriendo hacer una de critica a la homofobia, pero leyendo esto se queda el listón muy algo. Eres genial y no sé qué más decirte.

    Intentará superarte para poder seguir adelante, para tener algo siempre que perseguir,
    Yaiza.

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  8. (hola, me paso de nuevo para comunicarte que cambié la URL del blog http://palabrasreversibles.blogspot.com.es/ , perdón por la molestia)

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  9. Te aplaudo, te aplaudo y te vuelvo a aplaudir.
    Así se habla.
    Te habré dicho como unas 12837198237 veces que me encantan tus entradas, otras 32490743 que cada entrada tuya es diferente y original, pero ahora te digo que ésta, es perfecta.
    Ya solo por el título dan ganas de leerla, acertado a más no poder.
    El texto, es genial, es genial como expresas este tema. Estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Y las imágenes, no hacen más que enfatizar lo que has dicho antes de ellas.
    De verdad te lo digo, bravo. Te mereces que todo el mundo lea esta entrada.
    Un besazo,
    Destello.

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  10. No sé, no tengo palabras. Me encanta.

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  11. No tengo palabras, solo puedo decirte que tienes que sentirte muy orgullosa de ti misma

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  12. No sabes verdaderamente lo que me han inspirado estas líneas.
    Dejamos que nos pongan etiqueta y a veces, incluso precio.
    Sin duda una de las mejores entradas que he leído jamás.
    Nubes intermitentes desde http://hazbrillaratusonrisa.blogspot.com.es/
    M.

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  13. Wow! ES una reflexión increíble. LA verdad la sociedad que ahora mismo tenemos es un poco.. uf digamos asquerosa, no se porque la gente es o se hace así de mala pero realmente espero que algún día se den cuenta del mal que están haciendo...
    Un beso, me paso ♥

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