Aquí puedes encontrar lo que tengo, lo que pienso y lo que soy. Es mi pequeño desastre y tú, desde este instante, tienes la oportunidad de rebuscar en él. Tu opinión es la que más me interesa, así que déjame oírla. Todos los textos de este blog me pertenecen, así que sé original y hazlo mejor que yo.
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Carteros que se perdieron

domingo, 16 de diciembre de 2012

Olor a nostalgia.

Salió de su casa con su vestido favorito, el de margaritas amarillas, y el pelo recogido en una cola de caballo. Cruzó el paso de cebra pisando solo las líneas blancas, como hacía desde que era niña, y compró un croissant en su panadería favorita, la de la dependienta pelirroja y regordeta. Mientras saboreaba el dulce sabor de su almuerzo entró al parque donde iba todos los domingos a leer y relajarse un rato. No se llevaba el móvil, no se llevaba el portátil. Simplemente se sentaba sobre el césped, y, bajo la sombra de algún sauce, devoraba novelas con finales felices. Esos que a ella tanto le gustaban. Ese día, eligió un lugar un poco menos retirado que el que habituaba a tomar, desde donde podía observar cómo los niños correteaban alrededor de los columpios y las madres les rogaban que tuvieran cuidado. Y justo cuando se iba a sumergir en la lectura, la vio. Una niña que no sobrepasaría los tres años, con un espeso flequillo negro como el azabache y dos luceros nocturnos por ojos, blandía entre sus manos un sonriente oso de peluche, y lo acunaba como si fuera su mayor tesoro.
Algo en el corazón de Gabrielle se accionó. Un engranaje que durante mucho tiempo había estado atascado comenzó a resbalar, a funcionar. Notó como la nostalgia comenzaba a recorrer sus venas. Y se preguntó, ¿cuál habría sido la última vez que había abrazado a su oso de peluche Fabian? Afortunadamente, aún recordaba su tacto mullido y cálido, y la expresión alegre con la que parecía mirarla. ¿Cuál habría sido la última vez que habría jugado con sus muñecas? De pequeña, ella adoraba vestirlas de maneras extravagantes y crear historias con ellas parecidas a las que veía en la televisión. Normalmente, sus muñecas favoritas, acababan siendo felices y comiendo perdices con su príncipe azul. ¿Cuál habría sido la última vez que habría visto una película de dibujos animados? Echaba de menos aquellos diálogos disparatados, el eterno triunfo del bien sobre el mal y las lecciones que resultaban del final del episodio o película. Con esto, empezó a rebuscar en sus recuerdos más todavía, ¿cuándo se habría tomado su último Petit-Suisse?, ¿cuándo se habría puesto aquellas zapatillas lilas por última vez antes de que se le quedaran pequeñas?,  ¿cuándo habría llamado a su madre 'mami' en vez de 'mamá' por última vez?, ¿cuándo habría jugado al escondite con sus amigas por última vez?...
Le aterrorizó descubrir que prácticamente ninguna de aquellas 'últimas veces' las conseguía recordar. Simplemente, un día abrazó a Fabian sin saber que al día siguiente lo guardaría en una caja y no lo volvería a ver hasta años después.

Un día, creó el último 'felices para siempre' para Barbie y Ken sin saber que nunca más tendría ganas de continuar con aquella historia.
Cierto día, vio El Rey León, aprendiendo que el pasado puede doler pero que hay que superarlo y afrontar el presente, sin saber que sólo vería de nuevo películas como aquella cuando estuviera con sus sobrinos, y más tarde, con sus hijos.
Sencillamente, un día acabó un Petit-Suisse con prisa, se calzó unas zapatillas lilas que le empezaban a hacer daño en la punta de los dedos de los pies y salió a jugar al escondite con sus amigas al jardín, despidiéndose con un: '¡Hasta luego, mami!' y una sonrisa a la que le faltaban dos dientes.

Pero, ese momento, ese día en el que abandonó una parte de su infancia para no volver a recuperarla nunca, se había borrado de su mente, o lo recordaba de manera muy difusa.
Ese día, Gabrielle aprendió que cuando crecemos, cuando nos acostumbramos a algo, luego no sabemos cuando va a ser la última vez que lo hagamos. Por ello, decidió a partir de ese momento, vivir cada instante como si nunca lo fuera a poder recuperar. Vivir cada instante, como si fuera el último.




 ¡Soñadores! ¿Qué tal os va? Vengo a anunciaros que he abierto un nuevo blog, Las dos palabras de Nina, en el cual publicaré capítulos de la novela para la que creé el concurso. Allí podréis conocer a Nina, una adolescente como tú y como yo con un pasado algo oscuro que le hace temer al amor. ¿Te animas a sabes más de ella? ¡Sígueme y opina!

Gracias a todos <3. 

12 comentarios:

  1. JODER DAW.
    Eres una capulla a la que quiero tantísimo por hacerme ablandar mi corazón.
    ¿Cuándo fue la última vez que vestía a mi muñeca?
    Y es que no me acuerdo de la mayoría de mis últimas veces, y eso no me gusta. Me pasa como a Gabrielle mientras pienso si hacer como va a hacer ella.
    Quiero vivir cada instante como si fuera el último, así jamás lo olvidaré.

    TE JURO QUE ES EL TEXTO QUE MÁS ME HA LLEGADO DE TODOS LOS ÚLTIMOS QUE HE LEÍDO, EN SERIO. Ha sido increíble, hacía tiempo que no podia distraerme con nada, que no sentía esos escalofríos por la espalda al leer.
    Daw, cariño, sigue, POR FAVOR, ni se te ocura cambiar tu forma de escribir. Nunca.

    P.D.: Soy la primera.

    Te quiero, Daw. <3

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  2. Realmente increible DAW!, me encanto. Me hizo recordar todo eso que ya no hago, me hizo recordar al niño que tengo dentro, ese que le hablaba a sus juguetes, ese que le encanta el olor de perro mojado, ese que con una sonrisa conquista a sus padres, ese que lloro como una magdalena al ver el final de TOY STORY, increible!

    Un beso enorme.

    Alvaro Socram.

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  3. La verdad que es increible mientras leia comenze a intentar recordar esas ultimas veces y la verdad que me quitastes varias lagrimas me puse muy melancolica pero de felicidad.
    Ame tu forma de escribir , como contas los detalles y como recreastes las escenas. Por favor dedicate a la escritura que vas a triunfar!!!. Hace mucho no leia una entrada que me sienta identificada, desde ahora no me perdere ninguna de tus entradas asi que veras mi comentario mas seguido.
    XOXO

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  4. ohh! joo me he puesto a recordar cuando era pequeña y la verdad me ha dado pena ver todo lo que han cambiado las cosas. Pero a la vez me alegro, es una estraña mezcla de sentimientos. Pero supòngo que asi es como te das cuenta de que has madurado y de que aun te queda mucho camino.
    Mucha suerte con tu novela ♥
    Un beso, me paso :)
    http://believebreathedream.blogspot.com.es/
    Pd: Keep Calm and Carry On ∞

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  5. Pequeña, me he puesto a pensar como cada vez que leo uno de tus textos y no me gusta nada no acordarme de la última vez que hice muchas cosas, creo que a partir de ahora voy a hacer caso a esta entrada y vivir cada momento como si fuera el último, porque merecen ser recordados.
    Un texto increíble, como tú.
    Te quiero mucho mucho mucho <3

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  6. Me han dado unas ganas terribles de volver a ser una niña. Nostalgia...
    Todo cambia y todos cambiamos y por desgracia hay cosas que nunca recuperaremos.
    De pequeños queremos ser mayores y de mayores queremos ser pequeños. Una lástima.
    Muchas gracias por pasarte por mi pequeño rincón.
    Mil besos desde http://hazbrillaratusonrisa.blogspot.com.es/
    M.

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  7. Daw, con entradas así me haces recordar aquellos tiempos y acordarme de muchas cosas que echo de menos. Lo mejor es vivir cada día como si fuera el último, como tú dices, pero ¿cuánto tiempo durará la chica de la entrada en olvidarse de que hay un último día y debe de aprovecharlo, sea cual sea? Realmente lo suyo sería vivir como si estuvieras a punto de dejarlo para siempre, y ¿cuándo mejor que hoy, 21 diciembre, para decir esto? venga, ya me estoy saliendo del tema, es que me hacía ilusión decirlo.
    Pues eso es todo, un texto muy grande.
    Antes de acabar, decirte que estaré todas las navidades fuera así que no podré pasar por aquí :(
    Eso es todo, un besaaaaazo! <3

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  8. Me ha encantado esta entrada, además, mi infancia es algo que echo mucho de menos, y que me encanta revivir siempre que puedo, leyendo algunos de los que fueron mis cuentos favoritos o viendo esas películas de las que hablas. Pienso que es muy importante que nunca nos olvidemos de aquellos niños que fuimos, y que en cierto modo conservemos aún ese espíritu de soñadores para poder ser completamente felices :)
    Por cierto, me pasaré por el otro blog, que seguro que también me encanta :D

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  9. Muy bueno el texto, la infancia nos deja huellas indelebles.
    Buen fin de semana,
    ¡Feliz Navidad!
    un abrazo.

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  10. "Vivir cada instante, como si fuera el ultimo", debería ser una ley universal.

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  11. Este texto me ha impresionado, lo he empezado a leer y no he podido parar, por mi mente iba viendo el vestido, la coleta, el parque, a la niña pequeña... Es que es precioso, en serio. Muchos besos <3
    http://vivirconlaausencia.blogspot.com.es/

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  12. Perfecto. Percioso. Increíble. Insuperable.
    Escalofríos y que sepas que me escuecen los ojos.
    Increíble, en serio.
    Maravilloso.

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