Aquí puedes encontrar lo que tengo, lo que pienso y lo que soy. Es mi pequeño desastre y tú, desde este instante, tienes la oportunidad de rebuscar en él. Tu opinión es la que más me interesa, así que déjame oírla. Todos los textos de este blog me pertenecen, así que sé original y hazlo mejor que yo.
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Carteros que se perdieron

viernes, 14 de julio de 2017

carta de mí para mí

Te conozco desde bien pequeña.

Te he visto diminuta,
con los puños cerrados
y la boca abierta,
los ojos negros 
el corazón a tientas.
Descubriendo la crueldad del mundo
en la acidez de un limón.

Te he visto 
levantar las manos del suelo
para alcanzar la luna
y tratar de comerte las nubes
como algodón de azúcar.

Te he visto
luchar contra tus palabras
cuando, las muy perezosas,
se amodorraban en tu garganta

Te he visto 
explorar la metafísica
frente a un espejo:
dudar si eras tú o ella,
dudar de tu propia existencia

Te he visto quedarte dormida
con el canto de tu padre
o con los cuentos que se inventaba tu madre
Te he visto cerrar los ojos
y olvidar los males

Te he visto
hablando sola,
escribiendo sola,
dibujando sola.
Y te he visto amando esa soledad.

Te he visto
fantasear con príncipes azules,
guitarristas adolescentes
y macarras en monopatín

Te he visto riendo
y te he visto tener miedo
Te he visto obsesionada
al enfrentarte a tu reflejo

Te he visto gritar por la injusticia
y llorar frente al Expolio de El Greco,
bailando en la madrugada,
huyendo lejos

Te he visto
querer arreglar el mundo
para después conformarte
con arreglarte a ti

Te he visto enamorarte,
entregarte y perderte.
Te he visto suspirar por un nombre
que ya no recordaba el tuyo

Te he visto
siendo víctima y verdugo
de ti misma,
cosiéndote a retales,
perdiendo tu orgullo

Te he visto
encontrarte y reconstruirte
en otras manos
en otras sensaciones
Te he visto
sintiendo la libertad
de amar sin restricciones

Te he visto intentando saber quién eres.
Lo único que puedo decirte es que la última vez que te vi eras así.

Sé que ahora
tus ojos son más claros,
tus palabras más ágiles,
tu soledad más inusual.

Pero también sé que todavía tienes esa estúpida manía de alcanzar la luna
y sé que algún día lo harás.





viernes, 17 de marzo de 2017

todavía

Tengo miedo del tiempo
porque abre en canal
esta cama en la que dormimos
abismo infernal
de un futuro incierto
en el que mis manos no te alcanzan

A veces pienso
que me gustaría volver atrás
a aquel instante
en el que ya te amaba
cuando aún no existías
volver atrás para que todavía
me quedaran
todos estos besos por darte

Las golondrinas vuelven
y yo sigo siendo una cobarde
que no sape apreciar
este instante
en el que tus ojos aún me reconocen
en el que me buscan
y me encuentran siempre
en esta ciudad sin mar

Dicen que las obras maestras nunca mueren,
y amor,
lo que tú y yo hemos hecho
ha de ser inmortal
porque nadie se había mirado así
nadie tan cerca, tan blanco, tan jazmín,
nadie ha dicho un nombre
como yo digo el tuyo
nadie ha ido tan lejos
sin salir de Madrid

Ahora sé que todo
y nada
de lo que decían era cierto
que el amor no duele, cura
que el amor no ahoga, respira
pero si te vas
si te vas se me encoge el corazón
porque me has acostumbrado a esta red
y ahora siempre salto
sin paracaídas

Tengo miedo del tiempo
que no pasaré contigo
pero ahora
ahora todavía tengo tu sonrisa de marfil,
tus cabellos incendio,
tu boca oceánica
tu cuerpo añil

Ahora sólo me preocuparé
de hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos
cada noche de abril